Transferencias
15 minutos. Cada vez que mi hija succiona el pezón, siento calambres que recorren mis pechos como corrientes eléctricas que viajan hacia ella. Cierro los ojos, imagino que soy luz, que mis pechos son proyectores luminosos que van directo a la boca receptora de mi hija. 45 minutos. Sigo en la misma posición, mi brazo que sostiene su cabeza empieza a hormiguear. Ella no para de succionar. Dudo que aún haya leche, levanto su labio y ahí está: ese líquido brillante fluyendo hacia su interior. Pienso que la velocidad con la que mi sangre se convierte en leche es la velocidad de la luz. 65 minutos, siento como mi útero se contrae para apagarse cuando finalmente ella se desconecta. Dormida. Los párpados están blancos, abultados y luminosos. La transferencia ha finalizado. Mi boca está seca, me arden los ojos y siento mis huesos débiles. Tengo aproximadamente hora y media para recargar mi cuerpo antes de la siguiente toma. La coloco suavemente sobre la cama, le tomo su manita y me desmayo a su lado. El cuerpo de mi hija contiene todos los fotones del universo. Y yo soy su materia oscura.



Fotos que me tomó mi amiga Cata https://www.instagram.com/catalinafernandezfotografia en el prmer mes de mi hija, cuando pensaba que no iba a poder sostener la lactancia. Finalmente y para mi sorpresa, nos duró 26 meses más.



