Muerte en la calle 33
El conejo de mi hija murió ayer, se lo comió un mapache. A su perro Teo le dio un paro cardíaco, hace tres semanas. Su primo en gestación dejó de crecer en enero. En la casa no dejan de aparecer abejones muertos, tengo dos gatos y es mayo. El tema empezó el año pasado, cuando ella preguntó por su abuelo paterno. Murió hace un tiempo y nunca lo conoció. Cuando los seres que queremos se mueren, se van a nuestros corazones, le expliqué muy resuelta. ¿Entonces Tata Paco vive en el corazón de papá? Sí, mi amor, así es, le respondí. Mi hija tiene tres años, aún no cuenta bien los números, pero hace muy buenos cálculos. Hoy, al despertar, me dijo: Mamá cuando tú y yo muramos ¿a dónde vamos a vivir?




