Aquí, ahora

He leído muchas cosas que olvido fácilmente sobre budismo, psicología humanista, filosofía aplicada a la vida. En mis veintes huérfana de religión buscaba mucho consuelo metafísico en las palabras. Ahora a las 40 de alguna forma lo sigo haciendo pero sin la intención. El alivio existencial llega a mí a través de las autoras. Hace poco leí una definición de felicidad muy simple. Es no querer estar en otra parte. Dicho de otra manera, es cuando el momento presente se conjuga de tal manera que no hay ningún otro lugar, espacio, tiempo que queramos habitar. Si pensamos la felicidad en esos términos, es pensarla finita, momentánea, pequeña. Los buenos ratos. La plenitud pasajera. Me gusta mucho. Resume en gran medida tanta búsqueda espiritual.  Pero más me gusta como lo dice Leila Sucari en Te hablaría del viento: jugamos mi hijo y yo en la cocina con la cachorra y un peluche con forma de unicornio, ellos corren de un lado al otro, son dos pequeños huracanes, llenos de vida. Puro presente y movimiento. Si me preguntan qué es la felicidad diría que es esto: un perro y un niño jugando fuera del tiempo.